A pesar de que AMLO ganó en el 88% de las secciones Poblanas, Barbosa perdió la elección a gobernador gracias al voto cruzado. Sin embargo, si solo las zonas urbanas hubieran votado en 2018, Martha Érika Alonso hubiera perdido las elecciones. ¿Qué podemos esperar de la elección extraorinaria que está por venir?

La reciente muerte de la gobernadora de Puebla Martha Érika Alonso ha abierto una serie de posibilidades para la política en el estado. Más allá de la polémica que suscitó la elección por acusaciones de fraude en las elecciones de Gobernador en 2018, Alonso perdió una parte muy importante de la clase media urbana y rural que antes había votado por Tony Gali, pero aún así logró conservar la gubernatura.

Para entender un poco mejor qué esperar de esta nueva elección, vale la pena hacer un análisis cuantitativo detallado de los resultados de la elección regular del año pasado, ¿Qué votantes le dieron el triunfo a Martha Érika Alonso?

Ilustración: Víctor Solís

El extraño caso del voto dividido: Gana AMLO pero pierde Barbosa

Una de las características más peculiares de la elección de 2018 en Puebla fue el alto porcentaje de personas que dividieron su voto entre Presidente y Gobernador. A pesar de que López Obrador ganó en el 88% de las secciones electorales poblanas, su enorme popularidad no le alcanzó a Miguel Barbosa para llevarse la gubernatura.

El 42% de las secciones electorales en Puebla las ganaron simultáneamente López Obrador y Marta Érika Alonso, es decir, lo más común fue el voto cruzado en favor de AMLO. Por el contrario, 41% las ganaron López Obrador y Miguel Barbosa, es decir, todo para Morena; mientras que solo el 7% de las secciones las ganó por completo el Frente, es decir tanto Ricardo Anaya como Marta Érika Alonso. El 10% restante lo ganó alguna combinación que incluía al PRI.

No obstante, esta distribución es algo distinta entre secciones rurales y urbanas. Mientras Barbosa y López Obrador aventajaron en las comunidades rurales, AMLO y Alonso ganaron en las urbanas. Por su parte, la combinación Anaya y Alonso fue casi inexistente en las zonas urbanas y estuvo bastante más presente en las zonas rurales.

Las características sociodemográficas del voto dividido

Si bien no es posible conocer las características sociodemográficas de los votantes en particular, usando información del Censo de Población y Vivienda 2010 (medición más reciente a nivel sección) podemos conocer las características promedio de las secciones electorales en las que viven. A partir de esta información, es posible encontrar diferencias promedio entre las secciones según el candidato ganador.

Dentro de las zonas rurales, aquellas secciones que votaron totalmente por Morena tienen mayor porcentaje de viviendas con automóvil e internet que aquellas que votaron todo por el Frente. En las zonas urbanas, las muy pocas secciones que votaron por Ricardo Anaya y Martha Érika Alonso reportan un porcentaje significativamente mayor de viviendas con automóviles, internet, afiliación al Seguro Social e incluso mayor grado de escolaridad que las secciones rurales donde Morena ganó todo o donde ganó el voto cruzado. Dentro de las zonas rurales, aquellas secciones que votaron por Martha Érika Alonso y por Ricardo Anaya son las que tienen mayor porcentaje de viviendas sin radio, televisión, refrigerador, lavadora, automóvil, computadora, teléfono fijo, celular o internet. Es decir, son más pobres. Esto, en otras palabras, quiere decir que el Frente ganó en las secciones urbanas más ricas y en las secciones rurales más pobres.

El voto rural que perdió Barbosa y el voto urbano que no pudo aprovechar

En 2018, López Obrador ganó el 88% de las secciones electorales del Estado; Ricardo Anaya ganó solo el 7% de las secciones electorales y José Antonio Meade el 5% restante. Al dividir las secciones electorales en urbanas y rurales, la distribución cambia; López Obrador ganó el 95% de las secciones urbanas y solo el 72% de las secciones rurales.

La tendencia se mantiene en las elecciones de gobernador. De acuerdo con los resultados oficiales, el 52% de las secciones las ganó Alonso y el otro 41 % las ganó Barbosa, dejando al candidato del PRI Enrique Doger con solo el 7% de las secciones. No obstante, a Alonso le fue considerablemente mejor en las secciones rurales, ya que ganó el 64% de esas secciones y el 43% de las urbanas. Por su parte, Barbosa obtuvo el 55% de las secciones urbanas y solo el 24% de las rurales. Esto quiere decir que a Barbosa le fue peor que a AMLO tanto en zonas urbanas como en zonas rurales, pero en estas últimas le fue mucho peor.

Las secciones rurales que ganó Alonso en 2018 tienen en promedio menos viviendas con internet y con automóvil, así como más viviendas que no disponen de radio, televisión, refrigerador, lavadora, automóvil, computadora, teléfono fijo, celular o internet que las que ganó Barbosa. En zonas urbanas, la tendencia se revierte. Las secciones urbanas que ganó Alonso también tienen un grado promedio de escolaridad mayor que las que ganó Barbosa, pero solo las superan por un año. En zonas rurales sucedió lo contrario.

Lo que Gali pudo ganar y Alonso no: ¿de dónde vinieron los votantes de Alonso?

En 2016, Tony Gali, candidato del PAN, ganó el 71% de las secciones electorales poblanas, mientras Martha Erika Alonso solo pudo ganar el 52%. No obstante, para obtener ese porcentaje, Martha Érika también obtuvo una proporción de las secciones que ganó Blanca Alcalá, la candidata del PRI a la gubernatura en 2016. Es decir, Martha Érika Alonso apenas consiguió el 57% de las secciones electorales que ganó Tony Gali en 2016, Miguel Barbosa obtuvo el 42% de esas mismas y Enrique Doger apenas el 1%. Alonso ganó el 45% de las secciones que Alcalá ganó en 2016, Barbosa obtuvo otro 37% y Doger, el candidato de su partido, solo se quedó con un 18%.

La mayoría de las secciones, anteriormente ganadas por Gali, que Miguel Barbosa consiguió arrebatarle a Martha Érika Alonso, son secciones urbanas. Alonso ganó el 73% de las secciones rurales que ganó Galí y Barbosa obtuvo solo el 22% de las mismas. En cambio, Barbosa obtuvo el 53% de las secciones electorales que ganó Tony Gali en 2016, mientras Alonso solo pudo conseguir el 46% de las mismas. La mayoría de las secciones que Alonso obtuvo y que anteriormente pertenecían a Alcalá son también rurales.

Las secciones que Barbosa le arrebató a Tony Gali en 2018, son en el agregado de secciones con más viviendas con automóvil e internet, y con menos viviendas que no disponen de los bienes enlistados previamente, es decir; son viviendas más pobres. No obstante, esta tendencia se acentúa en zonas rurales y se invierte en zonas urbanas.

¿Qué esperar de la elección extraordinaria?

Los datos consultados dejan ver una clara tendencia; los votantes del PAN en Puebla vienen por un lado de zonas privilegiadas dentro de los centros urbanos del Estado, pero por otro, y mayoritariamente, de las zonas más pobres de la Puebla rural. En 2018 el Morenovallismo perdió un territorio importante en las zonas urbanas del Estado.

Si solo las zonas urbanas hubieran votado en 2018, Martha Érika Alonso hubiera perdido las elecciones. En este sentido, hay varias interrogantes, ¿mantendrá el Panismo Poblano el apoyo de las zonas rurales más pobres como lo ha hecho hasta ahora?, ¿la luna de miel de la Presidencia de López Obrador alcanzará para que Morena siga dando batalla en las zonas urbanas que recientemente comenzó a conquistar? Si el voto cruzado fue una tendencia importante en Puebla, ahora que la elección no será simultánea, ¿le irá peor a Barbosa o la aprobación de 80% de AMLO le beneficiará?

Todo parece depender de si el trágico accidente del 24 de diciembre significa el fin del Morevallismo en el estado. Si las zonas rurales abandonan al PAN en esta elección y la aprobación del Presidente López Obrador le permite a Barbosa mantener las zonas urbanas que previamente conquistó, Puebla se pintará pronto de guinda. De cualquier forma, lo averigüaremos pronto.