El 2018 en la CDMX pinta para ser el año con la tasa de investigaciones por homicidio doloso y robo sin violencia más altas desde que se lleva registro. Mientras tanto, los robos con violencia y los secuestros empeoran, pero no se denuncian.

Durante los últimos meses se ha publicado una gran cantidad de notas sobre violencia y homicidio en la CDMX. ¿Es verdaderamente un nuevo máximo histórico de violencia en la capital? ¿Qué tipos de violencia han despuntado? ¿Dónde está ocurriendo? Nos dimos a la tarea de responder desde los datos estas preguntas. 

Ilustración: Víctor Solís

El año con más homicidios, sí, pero también en todo el país

El Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), reporta información mensual sobre 40 distintos delitos cometidos en nuestro país como allanamientos, lesiones, secuestros, fraudes, violaciones, robos y homicidios de distinta naturaleza.

Empecemos por homicidios dolosos. Vale la pena centrar nuestra atención ahí pues la existencia de cuerpos debería de oficio provocar una investigación por parte de la autoridad, por lo que tiene una de las cifras negras más chicas. Por ello, resulta práctico que nuestra primera aproximación a la violencia en la Ciudad de México empiece a partir del análisis de su tasa de homicidios.

Siguiendo los datos presentados por el SNSP desde 1997 y anualizando los valores registrados hasta septiembre de este año, es posible observar que la tasa de homicidios en la CDMX ha seguido una tendencia moderada. De hecho, el SNSP señala que la tasa promedio de investigaciones por homicidios para la CDMX en el período comprendido por los últimos 21 años, ha sido de 8.7 investigaciones por cada 100 mil habitantes.

Sin embargo, a partir del 2016 la tasa de homicidios en la capital del país ha empezado a aumentar gradualmente. Este aumento se ha mantenido hasta llegar al máximo este año, en donde se espera que la tasa de investigaciones por homicidio alcance una cifra aproximada de 13.9 investigaciones por cada 100 mil habitantes. Lo anterior posicionará al 2018 como el año más violento para la CDMX desde 1997 en términos de homicidios dolosos.

El aumento en la tasa de homicidios ha sido llevado por un aumento en homicidios con armas de fuego. En 2018 representaron aproximadamente el 70% de los homicidios investigados en la Ciudad.

Pero si bien es cierto que la tasa de homicidios en la Ciudad de México ha crecido de manera constante durante los últimos años, también es cierto que esta misma tendencia se ha reproducido en el resto de las entidades federativas y que la tasa promedio de investigaciones por homicidios en el resto de las entidades es significativamente mayor que en la capital del país para todos los años en los que existen registros. Esto incluye tanto al 2017 como al 2018, en donde la tasa de investigaciones por homicidios en el resto de las entidades federativas ha alcanzado de manera respectiva las 24.61 y 25.56 investigaciones por cada 100 mil habitantes.

Esto significa que, aunque durante los últimos dos años la tasa de homicidio capitalina ha llegado a niveles récord, estos siguen siendo significativamente menores a los reportados en el resto del país. La violencia por homicidio, entonces, no es un problema endémico de la Ciudad de México; sino un fenómeno nacional al cual el resto de las entidades también hacen frente, pero que ha afectado a la Ciudad de México en una menor proporción que a la mayoría de las otras entidades.

Las investigaciones por robo con violencia han disminuido, pero por robo sin violencia aumentado

El robo ha sido el delito por excelencia de la Ciudad, incluso considerando el subreporte de denuncias. Las tasas de investigación por robo y también las tasas de robo autoreportado en la Ciudad son significativamente más altas que en el resto del país.

El SNSP subdivide a los robos de acuerdo a la presencia o ausencia de violencia para perpetrarlo. En ambas clasificaciones, la Ciudad de México ha reportado tasas particularmente altas desde 1997. Además, durante los últimos 21 años la tasa de investigaciones por robos, tanto violentos como no violentos, jamás ha sido inferior a 200 investigaciones por cada 100 mil habitantes.

En el caso de los robos con violencia, aunque a partir del 2000 se ha logrado reducir su magnitud, la tasa de investigaciones por este delito sigue manteniendo altos niveles de incidencia. Siendo precisos, la tasa promedio de investigaciones abiertas por robos con violencia entre 1997 y 2018 es de 503 investigaciones por cada 100 mil habitantes. Además, durante 2017 y 2018 la tasa de investigaciones por este tipo de delito ha vuelto a intensificarse, llegándose a registrar una tasa anualizada de 398 investigaciones por cada 100 mil habitantes para este 2018.

Por su parte, los robos sin violencia se han posicionado como uno de los mayores problemas en la Ciudad de México. Y si bien durante la primera mitad de la década pasada, los robos sin violencia parecían haber sido controlados, desde 2006 la tasa de investigaciones abiertas por este tipo de delito ha crecido de manera constante. En 2016, la tasa de investigaciones por robos sin violencia alcanzo un máximo histórico: 680 investigaciones por cada 100 mil habitantes, la más alta desde 1997. A partir de entonces, esta tasa no ha dejado de crecer, por lo que en 2018 se espera una tasa aproximada de 916 investigaciones por robos sin violencia por cada 100 mil habitantes.

Dado lo anterior, no es sorprendente que los robos sin violencia representen un porcentaje mayor respecto a los robos con violencia en el total de robos investigados en la CDMX. Desde 2010, los robos sin violencia equivalen a más de la mitad de todos los robos cometidos, y desde 2014, equivalen a 2/3 partes o más de los mismos. Por su parte, se espera que para 2018 los robos sin violencia representen aproximadamente el 70% de todos los robos investigados.

De igual forma, también es importante separar las tasas de robos por víctimas directas. En el caso de los robos con violencia, los robos a transeúntes, casas, negocios y de vehículos siguen una tendencia a la baja. De hecho, en cada una de estas modalidades, las tasas de investigaciones por robos violentos han alcanzado su punto más bajo en 2018. Sin embargo, el panorama no es igual de favorable en el caso de los robos sin violencia, pues si bien las tasas de investigaciones por robo hacia transeúntes y de vehículos han disminuido, las tasas por robo hacia negocios y casas habitaciones han llegado a sus valores más altos en 2018.

La descomunal frecuencia de robos en la CDMX es todavía más notoria cuando comparamos la tasa de investigaciones capitalina con la tasa promedio de investigaciones en el resto del país. En el caso de los robos con violencia, por cada 100 mil habitantes la CDMX reporta en promedio 361 investigaciones más que el resto entidades federativas. Por otro lado, en el caso de los robos sin violencia la diferencia entre la tasa capitalina y la tasa promedio en el resto de las entidades es menos marcada; sin embargo, la diferencia entre las tasas por este tipo de delito se ha exacerbado durante los últimos años. Por ello, para 2018 se espera que la tasa de investigaciones por robos no violentos de la CDMX sea 2.3 veces más alta que la tasa promedio en el resto del país.

Los capitalinos reportan solo una fracción de los robos y secuestros sufridos

Al hablar de investigaciones delictivas, debemos tomar en cuenta que no todos los delitos llegan ser a investigados por las autoridades. Lo anterior provoca una diferencia importante entre el número de delitos que ocurren y el número de delitos que se investigan, lo cual se conoce como la cifra negra del crimen: aquellos delitos que no son ni denunciados ni investigados por las autoridades, pero que sí ocurrieron en algún momento.

Por ello, usar solamente los reportes del SESNP para determinar si la violencia ha aumentado resulta necesariamente en un análisis incompleto. Lo anterior se debe a que estos reportan se enfocan exclusivamente en el número de delitos investigados; mientras que el aumento en las cifras de delitos investigados puede deberse a un aumento en la intensidad de los delitos cometidos o a un aumento en la cantidad de delitos investigados.

Para determinar de cuál de estos dos casos se trata, usamos los datos de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE). Esta encuesta cual nos permite conocer el número de delitos que los ciudadanos sufren; contabilizando tanto los delitos que fueron denunciados e investigados, como los que no lo fueron. Por medio de esta información es posible estimar la evolución de la cifra negra en la Ciudad de México.

De acuerdo con lo reportado por esta encuesta, en el caso de los robos no violentos, en promedio cada año se investigan 175 mil casos menos de los que realmente suceden en la CDMX. Por ello, mientras que la tasa promedio de investigaciones de robos no violentos entre 2010 y 2017 es de 600 investigaciones por cada 100 mil habitantes, la tasa de ocurrencia real es de 2585 robos violentos por cada 100 mil habitantes.

Sin embargo, la diferencia anterior es aun más desmesurada en el caso de los robos violentos. Ello debido a que, según las cifras de la ENVIPE, en promedio cada año más de 1 millón de robos violentos no reciben ninguna investigación en la CDMX. Siendo esto así, la tasa promedio de robos violentos de 2010 a 2017 calculada por casos y no por investigaciones es de 13 mil casos por cada 100 mil habitantes; una tasa 38 veces mayor a lo que el SNSP reporta para el mismo período.

A pesar de la diferencia en magnitudes, es importante señalar que la tasa de ocurrencia para ambos tipos de robo ha mantenido una tendencia al alza durante 2016 y 2017. En el caso de los robos sin violencia, 2017 registró la tasa más alta desde 2011 con 3824 casos por cada 100 mil habitantes. Por su parte, los robos violentos también registraron su máximo en 2017, año en donde la tasa de ocurrencia fue de 16 mil robos violentos por cada 100 mil habitantes.

Los datos de victimización también a nivel de alcaldías nos dicen que, en promedio, en cada alcaldía ocurren 127 mil robos más de los que las autoridades dicen investigar. Entre ellas, el caso más grave es el de la alcaldía de Cuauhtémoc, en donde la tasa promedio de robos estimada por el ENVIPE entre 2010 y 2017 es de 50301 robos por cada 100 mil habitantes.

Crecieron los Secuestros

Otro delito subreportado en la Ciudad de México es el del secuestro, para el cual se calcula una cifra negra promedio de casi 13 mil casos para el período comprendido entre 2010 y 2017. En este período, los datos de victimización ciudadana reportan una tasa de ocurrencia promedio de 146 mil secuestros por cada 100 mil habitantes, lo que equivale a una tasa 240 veces más grande que la reportada por el SNSP. De igual forma, la tasa de ocurrencia reflejó un crecimiento en 2017, donde se alcanzó una tasa de 131 secuestros por cada 100 mil habitantes. Pero si bien lo anterior es un repunte importante, sigue sin ser el más alto del período mencionado.

Asaltados en la Cuauhtémoc, asesinados en la GAM

Hasta ahora, hemos hablado de la CDMX como una sola unidad de observación. Sin embargo, la realidad es que los delitos no se distribuyen de manera uniforme a lo largo de las 16 delegaciones —ahora alcaldías— que componen a la ciudad. Es decir, por lo general las tasas delictivas suelen ser más altas en ciertas alcaldías que en otras.

Lo anterior es el caso para los homicidios dolosos, los cuales en 2018 fueron más frecuentes en tres alcaldías: Gustavo Madero, Venustiano Carranza y Cuauhtémoc. En las primeras dos de estas alcaldías, el SNSP reporta una tasa de 20.26 y 20.93 investigaciones por homicidio por cada 100 mil habitantes, lo cual es significativamente mayor a la tasa promedio entre las alcaldías, que es igual a 12.23 investigaciones por cada 100 mil habitantes. Por su parte, la alcaldía de Cuauhtémoc reporta una tasa anualizada de 22.45 investigaciones por homicidio por cada 100 mil habitantes, lo que la hace la alcaldía con la tasa más alta en este 2018.

Por otro lado, las tasas de investigación por robos con y sin violencia también son más altas en ciertas delegaciones. En este caso, las alcaldías de Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Cuauhtémoc son aquellas donde se reportan las mayores tasas de investigación por robo. En el caso de la Miguel Hidalgo, en 2018 la tasa anualizada de investigaciones por este tipo de delito fue de 2357 investigaciones por cada 100 mil habitantes. Mientras tanto, este 2018 las alcaldías de Benito Juárez y Cuauhtémoc reportan de manera respectiva tasas de 3000 y 3570 investigaciones por cada 100 mil habitantes.

Por último, un patrón similar se presenta en el caso de los robos sin violencia; los cuales, como ya hemos visto, han aumentado de forma exacerbada durante los últimos años. Para el 2018, las alcaldías más afectas por este tipo de delito son las de Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Cuauhtémoc. Para ser exactos, en la Miguel Hidalgo se reporta una tasa anualizada de 1558 investigaciones por robo sin violencia por cada 100 mil personas, mientras que en la Benito Juárez se espera una de aproximadamente 2723 investigaciones por cada 100 mil personas. Una vez más, Cuauhtémoc muestra la tasa más alta, en este caso por medio de una de 846 investigaciones por robo sin violencia por cada 100 mil personas.

¿Es este el momento más violento de la Ciudad?

1) Sí, si hablamos de homicidios. 2018 fue el año más violento en la CDMX y también en el país desde que se lleva registro.

2) Si hablamos de robos no violentos la respuesta usando los datos del Secretariado ejecutivo también es “sí”.

3) Cuando vemos las investigaciones de otros delitos como robos violentos y secuestros, parece que la tendencia es a la baja; pero esta aparente disminución se debe simplemente al aumento en la cifra negra: cuando usamos la ENVIPE podemos ver que estos delitos también han aumentado, aunque se reportan menos.

Lo que es claro es que la CDMX no es ajena a los patrones de violencia nacional. Tal vez lo mejor que podamos decir es que, en un país que está viviendo la peor violencia en su historia reciente, la CDMX parece estar contagiándose más lentamente que el resto de las entidades de violencia homicida.

 

Adrián Lara y Carolina Torreblanca