Uno de los usos históricos más frecuentes de la arquitectura es el envío de señales: fortaleza, poder y progreso. Empequeñecernos frente a la manifestación física de lo posible (y lo temible). Bajo esa idea, ¿Por qué los países se obsesionan con construir rascacielos? ¿Qué países se obsesionan con ello? ¿Cuál es la señal que quieren enviar? Creemos que los rascacielos son un atajo informativo al desarrollo y que los países que más han fallado en traducir crecimiento en bienestar, son los que más intensamente se embarcan en la tarea de rascar cielos. Los datos sugieren que no andamos tan errados.

El Burj Khalifa y el barrio donde se ubica (Downton Dubai), parecerían un espejismo en el desierto. El complejo incluye un lago artificial, el Centro Comercial más grande del mundo y varios rascacielos entre los cuales destaca el Burj Khalifa con sus 828 mts. de altura, los cuales lo convierten en el más alto de todo el planeta. En una zona desértica que llega hasta los 41° C en los meses de junio y agosto, el azar en la distribución de petróleo en el mundo, ha hecho posible que el emirato de Dubái en 2015 tuviera un PIB per cápita de 39,101 dlls., muy similar al de países como Bélgica y Nueva Zelanda.

Cuando se construyó el Empire State en Nueva York en 1931, Estados Unidos tenía un PIB per cápita de 8,864. Y con sus 443.2 mts de altura, poco menos de la mitad que la altura del Burj Khalifa, fue el edificio más alto del mundo hasta la construcción de las Torres Gemelas en 1973.

¿Qué tienen los rascacielos que los vinculamos con la modernidad y el progreso? A finales del siglo XIX los avances de la Revolución Industrial permitieron la entrada de estos gigantes en los paisajes urbanos. Ahí donde antes las cúpulas y campanarios de las iglesias nos acercaban y tocaban el cielo, ahora torres y agujas nos acercarían a un cielo nuevo, el de la modernidad y el progreso.

Las cimas del mundo

Los edificios más altos de cada país van desde el Burj Khalifa en Dubái, hasta el edificio del Banco de la Reserva Nacional de Tonga que sólo mide 18 mts. Incluyen 8 nuevos edificios que serán inaugurados este año en: Angola, Argelia, Argentina, Brasil, India, Pakistán, Sri Lanka y Rusia. Hasta el más antiguo de todos, construido en el año 1200 A.C. por los mayas en Belice, en el sitio arqueológico de Caracol, la pirámide de Caaná.

El edificio más alto en México es la Torre KOI ubicada en el municipio de San Pedro Garza García en el estado de Nuevo León. Tiene una altura de 279.5 mts. y fue inaugurada en 2017. En segundo lugar, se encuentra la Torre Reforma con 246 mts. de altura. El primer edificio en México en superar los 50 mts. fue La Nacional, el cual se encuentra en la Av. Juárez a un lado del Palacio de Bellas Artes y fue inaugurado en 1934.

Más dinero, más pisos

Un vínculo muy claro entre los rascacielos y la modernidad es que los primeros no serían posibles sin ésta. El crecimiento económico y el avance tecnológico son necesarios para su construcción. Parecería haber una relación: entre más grande el tamaño de la economía de un país, más metros tendrá su edificio más alto. Eso en términos generales, pero como siempre encontramos una gran heterogeneidad entre los casos.

En la gráfica se puede observar como hay países con economías grandes pero cuyo edificio más alto tiene una altura mayor dado el nivel del PIB que tienen. Entre esos casos se encuentran países árabes petroleros: Emiratos Árabes Unidos, Dubái, Arabia Saudita y Kuwait. Economías fuertes en Asia: China, Shanghái, Hong Kong, Malasia y Corea del Sur. Y por supuesto Estados Unidos y Rusia.

Del otro lado del espectro, hay países cuyos edificios más altos tienen una altura menor a la que esperaríamos dado el tamaño de su economía. En este grupo nos encontramos países europeos, donde muchas veces la arquitectura de sus principales ciudades mantiene una cierta altura, hasta por fines históricos y estéticos, reduciendo las zonas más modernas a ciertos barrios de las ciudades. En ese grupo encontramos a Francia, Alemania, Italia, Noruega, Suiza, Finlandia, Bélgica, Dinamarca, etc.  Se trata, hay que decirlo, de países que además se encuentran entre aquellos con mayor bienestar de sus poblaciones en el mundo.

Más brazos, más pisos

Otra de los cambios que introdujo la modernidad fue el cambio demográfico. A lo largo de la historia, la capacidad de mantener mayores densidades de población ha ido unida con mejoras en diferentes variables del desarrollo (mejores índices de salud, menores tasas de mortalidad, etc.). En otras palabras, también resultaría interesante identificar alguna relación entre la altura del edificio más alto de un país y el tamaño de su población.

Una vez más en esta relación aparecen prácticamente los mismos países con los edificios más altos del mundo, cuya altura supera a la esperada dado el tamaño de sus poblaciones. Quizá lo más interesante aquí sea otra vez, aquellos países muy poblados pero cuya altura del edifico más alto esté por debajo del nivel observado. El caso que más llama la atención es el de la India. Este país tiene una población de 1,3 mil millones de habitantes y su edificio más alto alcanzará los 320 mts. de altura cuando sea inaugurado este 2018: el Palais Royale de Mumbai. Otros países muy poblados con edificios con una altura menor a la esperada son: Brasil, Egipto, Irán, Etiopía, Irlanda, República Democrática del Congo, Nigeria y Bangladesh.

Hacia una comprensión más amplia de desarrollo

Hasta este momento hemos intentado identificar la relación que guarda la altura del edificio más alto de un país con su desarrollo. Y hasta aquí pareciera haber una relación entre el tamaño de la economía de un país y el de su población, con la altura de su rascacielos más alto. Faltaría entonces analizar esa relación con una medida que incorpore otros aspectos del desarrollo fuera de ingreso o cuánta gente habita en él.

El Índice de Desarrollo Humano fue desarrollado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), como una medida que incorpora más aspectos del desarrollo más allá de la medida tradicional que es el PIB de un país. De esta manera el índice mide la salud como esperanza de vida al nacer; la educación medida por medio de la tasa de alfabetización en adultos, los años de escolaridad obligatorios y la tasa de matriculación. Y por supuesto el ingreso como PIB per cápita del país.

En esta gráfica se repiten muchas de las cosas que habíamos observado antes, aunque notoriamente la relación se ve mucho menos ajustada. Dicho de otro modo, el IDH es un peor predictor de los pisos del rascacielos más alto por país, que población y PIB. Los países con los rascacielos más altos vuelven a tener una altura por encima del esperado dado el valor de su Índice de Desarrollo Humano. Algunos otros países europeos en este caso: Islandia, Irlanda, Dinamarca, Holanda, Suiza, tienen un edificio con una altura menor a pesar de tener un valor alto en el IDH.

La posición de México cuando analizamos las relaciones entre altura del edifico más alto y PIB per cápita y población, se localizaba muy cerca de la línea de ajuste. En este caso aparece por encima de la línea. Lo cual quiere decir que México tiene un edificio más alto que lo que se esperaría dado su Índice de Desarrollo Humano, el cual en 2015 era de 0.762. Entre los países con valores similares en de IDH y con altura similares de sus edificios más altos a México, están: Argelia, Venezuela, Colombia, Turquía, Panamá, Sri Lanka y Tailandia.

Más dinero que bienestar, más pisos

Dado que el Índice de Desarrollo Humano captura otros ámbitos del desarrollo más allá del ingreso, y pensémoslo no sólo en los otros componentes de éste (salud y educación), sino lo que eso significa en términos de acceso a derechos y servicios y cómo eso impacta en la vida futura de una persona. ¿Cómo capturar esa parte no explicada del desarrollo?

Podemos intentar aproximarnos a esa respuesta mediante una regresión lineal. Una regresión lineal nos permite predecir el valor promedio que tendrá una variable, cuando cambia otra. Dado que una variable cambia por una infinidad de factores, siempre habrá una parte de ese valor promedio que no podemos explicar. En una regresión, esa parte no explicada es capturada en los “residuales”.

En ese sentido, en una regresión lineal donde la variable dependiente sea el Índice de Desarrollo Humano y la independiente el PIB per cápita, intentaremos predecir el valor del promedio del Índice de Desarrollo Humano ante cambios en el PIB per cápita. Dado que el desarrollo implica mucho más que ingreso, habrá una parte no explicada del desarrollo, que capturarían los residuales de la regresión. Nuestra intención aquí no es hacer conclusiones causales, es indagar la correlación entre variables. Creemos además que el análisis tiene problemas potenciales dado el rango de valores que el IDH toma y su construcción aritmética.

Cuando graficamos los valores observados, es decir los valores reales del Índice de Desarrollo Humano que existen para un país, y los valores esperados predichos por la regresión, tenemos la siguiente gráfica.

La gráfica está ordenada por PIB per cápita, lo que significa que a niveles medios de desarrollo la distancia es menor entre el valor observado del IDH de un país y el valor predicho por la regresión. Factiblemente niveles muy altos de PIB per cápita no necesariamente se traduce en mayores niveles de desarrollo, es por eso que el modelo predice valores superiores a 1. Además, en los casos como Luxemburgo o Qatar, el PIB per cápita no necesariamente es una medida que refleje el desarrollo del país, pues se trata de países muy pequeños con muy poca población y con altos ingresos relacionados por un lado a actividades financieras y al otro a actividades petroleras.

Ahora bien, al graficar por un lado los residuales del modelo de IDH y PIB per cápita contra la altura del edificio más alto de un país. Podemos ver que hay una relación positiva, aunque no muy fuerte entre ambos (La correlación es de 0.3). Es decir, entre más grande es la parte no explicada del desarrollo, mayor la altura del edificio más alto del país.

Esto implica que hay una parte no explicada del desarrollo relacionada con otras cosas que vienen con el progreso y que estarían capturadas por ejemplo en la altura del edifico más grande de un país, como el crecimiento de los espacios urbanos, cambio en las estructuras y en los edificios, reducción de las distancias, nuevas necesidades (transporte, vestido, servicios, etc.).

Si los rascacielos han transformado el paisaje urbano de las nuevas ciudades en crecimiento desde finales del siglo XIX hasta nuestros días. Si han llegado de la mano de la modernidad y el desarrollo económico, ¿por qué a algunos países parecen importarles más tener edificios más grandes que a otros? Quizá parte de la explicación es que se trata de atajos informativos para mandar una señal de desarrollo, ahí donde el crecimiento ha quedado más deber en términos de bienestar poblacional.

NOTA:

Los datos se pueden acceder aquí.

El análisis se puede acceder aquí.