En las mesas de renegociación del TLCAN el tema de los salarios manufactureros en México se ha vuelto uno de los principales puntos de conflicto. Representantes tanto de Estados Unidos como Canadá consideran que son anómalamente bajos. ¿Tienen razón?

El pasado 27 de septiembre terminó la tercera ronda de la re-negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, mejor conocido como TLCAN, donde están involucrados Estados Unidos, Canadá, y México. La cuarta ronda se llevará a cabo del 11 al 17 de octubre en Washington D.C, y uno de los temas que México quiere tratar es la polémica discusión planteada por nuestros dos vecinos del norte para que los salarios de los trabajadores mexicanos se aproximen a los de los trabajadores canadienses y estadounidenses.

Jerry Dias (https://www.youtube.com/watch?v=t88BcxFzFF8), líder de Unifor, uno de los sindicatos más importantes de Canadá, fue quien habló más abiertamente del tema. En primer lugar, pide que se igualen los salarios de los trabajadores mexicanos con los de EEUU y Canadá porque los trabajadores mexicanos merecen igual respeto y posibilidades de mejorar su bienestar; en segundo lugar, Dias señala que los salarios tan bajos en México producen una competencia desleal con EEUU y Canadá, ya que el precio de las industrias se reduce al tener que pagar a los mexicanos una novena parte (http://bit.ly/2ykHCLf) de lo que tendrían que pagarle a un trabajador al norte de la frontera con EEUU.

Por su parte, la delegación mexicana, encabezada por el Secretario de Economía, Idelfonso Guajardo, aseguró desde la primera ronda que el tema de los salarios en México no entraría en las negociaciones, por ser tratarse de un tema de política interno (http://bit.ly/2xzNu42), aun cuando EEUU y Canadá insisten en el tema.

La discusión sobre salarios suele centrarse en los salarios mínimos, pero en esta ocasión queremos dejarlos un poco de lado para concentrarnos en los salarios manufactureros promedio. Por supuesto, no se trata de temas completamente separados. Es factible que, si descubrimos que México tiene simultáneamente un salario mínimo anómalamente bajo, y salarios manufactureros por debajo de lo esperado, ambos encuentren una causa en común.

Es evidente que la postura de EEUU y Canadá no es neutral. Podemos pensar que haya una preocupación genuina de su parte por el bienestar económico de los trabajadores mexicanos, pero para nadie es un misterio que mayores salarios en México beneficiarían directamente a trabajadores en sectores específicos de ambos países al elevar el costo relativo de mudarse a nuestro país. Cierto, pero eso no implica que debemos simplemente ignorar el tema de este lado de la frontera. Si México presenta salarios por debajo de lo esperado dada su comparación con otros países del mundo, tenemos al menos que tener un debate sobre los costos de esto y sus causas. Creemos que un país que se presenta al mundo ofreciendo bajos salarios como su principal ventaja comparativa, es un país condenado a un crecimiento magro, que difícilmente se traslada, además, en bienestar para la población. Es un país insostenible.

Desarrollo económico y salario mínimo

El primer factor que pensamos podría relacionarse con los niveles salariales es la riqueza de un país. Los países más ricos en el mundo —medidos como PIB per cápita 2011 PPP — son también los que tienen salarios mínimos más altos (con excepción de Kuwait, autocracia que explica sus altos ingresos por tener una de las reservas petroleras más grandes del mundo).

Un dólar más en la riqueza de un país se relaciona aproximadamente con un salario mínimo 26 centavos de dólar más alto. El salario mínimo en México está por debajo del de países latinoamericanos con aproximadamente el mismo ingreso en 2011, como Brasil, Uruguay o Venezuela. Respecto a EEUU y Canadá, México se ve aún peor; el ingreso de estos países es casi 3 veces mayor al de nuestro país, mientras que tienen un salario mínimo 8 veces mayor al mexicano.

Ambos datos tienen procesos de generación diferentes. Uno es un promedio de flujos económicos sobre población, el otro es una línea legal arbitraria definida a partir de procesos claramente políticos. Sí, pero comparando países sí existe una relación positiva y ajustada entre ambos: cuando un país crece y se enriquece, la línea del salario mínimo aumenta. Sí, pero en México ello no parece haber ocurrido, nuestro salario mínimo parece haberse mantenido al margen de la dinámica económica del país. Dicho de otro modo, México tiene un salario mínimo muy por debajo de la riqueza promedio de sus habitantes.

Aun si nadie ganara el salario mínimo…

Vamos a imaginar por un momento que lo que dice el secretario general de la CTM y varios analistas sobre que ningún trabajador mexicano gana el salario mínimo es cierto. El salario promedio de los trabajadores del sector manufacturero en México es de 1.9 salarios mínimos, mientras que en Canadá es de 2.25 y en EEUU tres veces el salario mínimo establecido respectivamente en cada país.

Los salarios promedio que reciben los trabajadores en el mundo suelen estar ligados al salario mínimo establecido en cada país. El salario mínimo es un piso legal y no sorprende que los salarios promedio estén por arriba, pero lo que si podemos ver es que el establecimiento de un salario mínimo más alto se relaciona también con salarios en general más grandes. Puede ser que ello se deba a una relación inversa, en la que los salarios manufactureros empujan al salario mínimo (aunque es más fácil construir causalmente una historia en sentido contrario), pero factiblemente, siguiendo una lógica del mercado, los dueños de las fábricas van a buscar reducir sus costos lo más posible, es decir, apegarse lo más que se pueda al salario mínimo al momento de pagar a sus trabajadores, por lo que salarios mínimos más altos implican que por meras cuestiones legales los empleadores tienen que pagar salarios más altos.

Si como vimos el salario mínimo y el desarrollo económico de los países se relaciona, y el salario mínimo también se relaciona con el salario promedio del sector manufacturero, nos falta ver la relación entre éste último y el desarrollo económico. Entre más grande sea el ingreso de un país más alto es su salario promedio; pero esta relación no es lineal entre más grande sea el ingreso de un país los salarios van creciendo a una tasa menor, nada raro si consideramos que entre más altos sean los salarios, más difícil es que crezcan.

Ver la relación entre ingreso y salario promedio nos haría ver únicamente que las personas ganan más en países con más dinero. Para tratar de hacer una comparación más justa, la gráfica de arriba nos muestra los salarios promedio como proporción del ingreso nacional per cápita, es decir, estamos ponderando por el tamaño de la economía donde están los trabajadores. Aun así, los países más ricos, con excepción de Luxemburgo y Singapur, tienen salarios más proporcionales a su riqueza.

Dada la riqueza de un país como México, con un modelo OLS asumiendo todos los otros factores como constantes, el salario de un trabajador debería ser de aproximadamente 6 mil 384 dólares (2006 PPP) al año, es decir, 1.75 veces más que el salario promedio que de hecho recibe. En Estados Unidos los trabajadores deberían ganar 1.25 más, mientras que en Canadá la diferencia entre el salario observado y el salario esperado es todavía menor, de apenas 0.09 veces menos de lo que deberían ganar dado su desarrollo. 

En pocas palabras: los salarios manufactureros en México se encuentran por debajo de lo que se esperaría observar dado el nivel de riqueza promedio. Y ya sabemos, los promedios esconden varianzas.

Sobre la productividad

Ya vimos que ni el salario mínimo, ni el desarrollo económico pueden explicarnos por qué los salarios en México son tan bajos; según esas variables los salarios tendrían que ser mayores. Otro de los argumentos utilizados por empresarios y algunos analistas es que los salarios no pueden crecer si la productividad de los trabajadores no crece, es decir, los trabajadores necesitan producir más dinero a las empresas para que estas puedan a su vez pagarles un salario mejor.

Existen ya diversos análisis que ven que la productividad de hecho sí ha crecido en México, pero los salarios no lo han hecho al mismo ritmo (http://bit.ly/2z0G4Ty). Mientras que México tiene una productividad – medida como dólares producidos por trabajador al año – parecida a la de Costa Rica o Indonesia, tiene un nivel salarial parecido al de Perú, que tiene una menor productividad por trabajador y un salario más bajo al de Costa Rica.

Sólo para comparar, el salario anual de un trabajador manufacturero mexicano promedio es equivalente al 11% de lo que produjo ese mismo año, mientras que un trabajador estadounidense recibe una compensación de cerca del 29% de lo que produjo. Otros trabajadores latinoamericanos reciben también una mayor compensación que los mexicanos. Costa Rica, que tiene una productividad parecida a la de México, paga a sus trabajadores 31% en promedio de lo que produjeron. Incluso Perú compensa a sus trabajadores con 28% del valor del producto.

¿Cómo puede haber estas brechas entre riqueza promedio y salarios? ¿Cómo es posible crear y mantener estas distancias entre productividad y salarios promedio?

Los sindicatos y los derechos importan

México debería tener salarios más altos dados algunas variables económicas, pero no podemos dejar de lado las variables políticas. La falla no está quizá en las condiciones económicas, sino en los derechos y las herramientas que tienen o no los trabajadores para ejercer esos derechos, para exigir un mejor salario.

Los sindicatos son, en democracias funcionales, uno de los medios de representación más importantes que tienen los trabajadores para accionar derechos laborales. A través de sindicatos los trabajadores organizados pueden ejercer presión sobre los tomadores de decisiones para mejorar sus condiciones laborales, incluyendo los salarios.

La relación entre el número de trabajadores afiliados a un sindicato y sus salarios parece ser positiva. Si dividimos la densidad sindical y los salarios promedio de los trabajadores en cuartiles podemos ver que cuatro de los siete países con más de 35% de trabajadores sindicalizados tienen salarios promedio por encima de los 31 mil 298 dólares (2006 PPP) al año.

 

En 2006 en México el 16.3% de los trabajadores estaban afiliados a un sindicato formalmente según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Esto lo podría en el límite de los países con menos trabajadores sindicalizados, junto a los EEUU. En Canadá 27.4% forman parte de un sindicato (tercer cuartil). Sin embargo, si vemos los salarios de los tres países, México es de los países que menores salarios paga a sus trabajadores, es decir, menos de 6 mil 609 dólares (2006 PPP) al año, mientras que trabajadores en Canadá y Estados Unidos están en niveles entre 14 mil 667 y 31 mil 298 dólares (2006 PPP) al año.

La relación entre densidad sindical y salarios promedio no es perfecta, hay países con salarios muy altos sin requerir una presencia extendida de sindicatos (Corea del Sur y Estados Unidos son los más visibles); pero algo es claro: ser un país con salarios bajos sí parece requerir ausencia sindical. Justo ahí está México, entre el grupo de países con poquísima presencia sindical y bajos salarios promedio.

Estar en un sindicato sin duda ayuda a los trabajadores a ejercer y defender sus derechos, pero de ninguna manera son garantía de ello. Utilizando un índice de violación a derechos laborales (http://bit.ly/2wQUiG4) elaborado por Layna Mosley de la Universidad de Carolina del Norte en Chappel Hill, vemos que de hecho los países donde menores niveles de violaciones a derechos laborales son aquellos donde más trabajadores sindicalizados existen, con excepción de Francia y Estonia.

México es uno de los poquísimos países que tiene simultáneamente pocos sindicatos y pocos derechos laborales. El mundo de sindicatos fuertes con derechos laborales accionables es nórdico, justamente el mundo de los salarios manufactureros altísimos. Pero nótese que ambos mecanismos pueden ser sustitutos: ahí donde hay pocos sindicatos, el camino de los derechos laborales puede ser el mecanismo para garantizar mejores salarios (esto ocurre en la esquina inferior izquierda de la gráfica).

De hecho, si vemos la relación entre derechos laborales y salarios encontramos que países con violaciones sistemáticas a los derechos laborales tienen en promedio salarios más bajos. De nuevo, los trabajadores mexicanos se encuentran entre los que mayores violaciones a sus derechos laborales sufren, junto con los costarricenses, salvadoreños, peruanos, países con salarios promedio entre 2 mil 369 y 4 mil 237 dólares (2002 PPP). Estados Unidos y Canadá se encuentran entre los países con mayores salarios, y entre los países donde más se respetan los derechos de los trabajadores, a pesar de no estar al nivel de Luxemburgo o Bélgica.

En otras palabras: es poco sostenible tener salarios manufactureros bajos sin sacrificar densidad sindical y/o derechos laborales. Ese es el caso de México.

El problema no sólo son los salarios mínimos en México. El problema son los salarios en general. China ha (o había) sido hasta ahora el país donde las industrias manufactureras buscaban armar y ensamblar sus productos debido a los salarios tan bajos de los trabajadores chinos. La siguiente gráfica, publicada por Quartz con datos del BCG, muestra que desde 2013 los salarios chinos superaron a los mexicanos (http://bit.ly/2ygpeRC), y la brecha continúa abriéndose cada vez más.

Debemos tener un debate interno sobre los salarios en México. Debemos identificar sus causas y sus costos. Podemos, por supuesto, defender ahí posturas en contra y posturas a favor. Sí, pero una cosa es clara: México se encuentra entre los países con salarios anómalamente bajos respecto a su riqueza y productividad; pero entre los países con los bajos salarios esperados dada ausencia de sindicatos y/o derechos laborales.

China parece haber entendido la insostenibilidad de competir en el mundo sólo ofreciendo salarios bajos. Si atendemos los argumentos y la posición en la renegociación del TLCAN, México aún no.

 

Oscar Elton y José Merino