El periodismo tiene dos trayectos que llevan a un mismo destino. En primer lugar, revela información de utilidad pública. Nos plantea preguntas y nos ofrece respuestas relevantes para “lo público”, ese espacio colectivo de lo posible, definido entre los derechos ciudadanos y las restricciones al ejercicio del poder público. El periodismo hace visible información que permite delimitar ese espacio; evaluar el ejercicio de quienes ocupan el aparato estatal; conocer con mayor precisión carencias y excesos; identificar avances y retrocesos; alimentar alivios o angustias. En segundo lugar, parafraseando a Orwell, el periodismo dice lo que otros preferirían callar. Mostrando hechos previamente ocultos o analizando información ya disponible de manera novedosa, el periodismo descubre elementos clave para evidenciar, señalar, nombrar, y denunciar. Para poner en manos de sus lectores herramientas que les permitan, vía los mecanismos democráticos de control político, poner límites a la autoridad.

El destino del periodismo es abrir y ampliar el espacio para la rendición de cuentas.

Para llegar a él, el periodismo se arma de muchísimos recursos, investigación documental; entrevistas; imágenes; solicitudes de información; y cada vez más, datos. No sobra decirlo, el periodismo de datos es… periodismo. Parte de las mismas premisas y persigue los mismos fines. Su peculiaridad nace de la necesidad de habilidades técnicas para obtener de los datos información clara y útil. Nada más. Su notoriedad reciente nace de una disponibilidad creciente de datos y herramientas para presentarlos. Nada más.

parentesis

Abrimos este espacio con estas premisas. Queremos, desde el análisis y visualización de datos, abonar a la discusión nacional, darle contexto, debatir, generar información novedosa y útil. No es un blog temático, aquí se tocarán muchas conversaciones. Hay por supuesto áreas casi naturales por tocar dada su disponibilidad de datos (i.e. violencia; elecciones; economía; etc.), y las tocaremos; pero será nuestra intención permanente crecer los temas que puedan ser tocados cuantitativamente.

Editorialmente, en Data4.mx nos mueven cinco principios y serán la guía para este espacio:

  1. Curiosidad. Todas nuestras colaboraciones partirán de una pregunta, de un lugar honesto de curiosidad intelectual, de una intención explícita por entender, contextualizar, y/o problematizar un fenómeno relevante en México.
  2. Rigor. No creemos que los datos sean, de suyo, “duros”; creemos que hay formas más persuasivas y metodológicamente pertinentes de estimarlos y presentarlos. Seremos siempre transparentes en términos de su cálculo, los problemas potenciales en su estimación, y los supuestos que decidamos hacer propios.
  3. Flexibilidad. El método a usar depende exclusivamente de la pregunta que nos interese responder. Seremos omnívoros, usaremos estadística descriptiva, información georeferenciada, modelos inferenciales, o una mezcla de éstos. No estamos engolosinados con la complejidad, estamos entusiasmados con traducir fenómenos y datos complejos en información clara.
  4. Relevancia. Tampoco creemos que los datos tengan temperatura, ni son fríos ni son cálidos. Son. Haremos, eso sí, un esfuerzo por comunicar lo que los datos implican o significan; por retratar las experiencias de vida, las condiciones del entorno, las cotidianidades que un número sintetiza. Queremos que los datos digan, sí, pero retomando a Paz, que también expresen.
  5. Replicabilidad. No publicaremos aquí ninguna gráfica, ninguna cifra, ninguna conclusión que no pueda ser replicada. Publicaremos rutinariamente nuestros datos, nuestro proceso para llegar a ellos, y el método seguido para inferir de ellos nuestros hallazgos. Es nuestro genuino deseo que se nos cuestione, se nos corrija, y se nos evidencien nuevas conclusiones.

Agradecemos a Nexos la apuesta por este paréntesis recurrente para abonar, donde nos sea posible y desde los principios del periodismo y el uso intensivo de datos, a nuestra conversación. Ahí, en sus temas más urgentes que suelen ser con frecuencia también, los más incómodos.